Diez almas
Y el demonio dijo - Dame 10 almas... Sin bacilar mucho decidí darle las almas de mis mejores amigos de la infancia, sabría que ellos no se opondrían, pues habían sido mis compañeros fieles, en diferentes momentos de enfermedad y soledad... Fueron tan fieles, que después de dos décadas de no frecuentarlos, acudieron a mi llamado inmediatamente, sin pretextos, como en un sueño. Ahí estaban, en medio del brillo azul de la noche, provocado por la luna llena que se colaba a través de los vitrales en aquella casa rústica. Eran la mujer virgen, rubia, blanca, desnuda, de cuerpo soñado; el niño con vestido azul que caminaba; la apiñonada gordita de cabello castaño que tanto envidié cuando jugábamos; la güerita simpática a quien como travesura de niña, jugando al salón de belleza le corté el fleco; mi primera amiga de sonrisa franca y cabello rojizo; la niña pesada que fue mi amiga desde los dos años; la que se sentaba al lado de mi cama cuando estaba enferma, con...